Ingresos pasivos: qué son y cómo obtenerlos
Cuando trabajas y recibes un salario, se trata de ingresos activos. Pero si por alguna razón pierdes tu empleo —por despido, enfermedad o simplemente porque no congenias con tu jefe— esos ingresos cesarán. Los ingresos pasivos son dinero que recibes regularmente, independientemente de tu edad, salud o capacidad de trabajar.
Planificar los ingresos pasivos requiere seriedad, ya que normalmente no se generan en un mes ni en un año. Primero, decide cuándo quieres empezar a recibirlos: ¿en tres, cinco o diez años? Determina qué tipo de pagos esperas y con qué frecuencia: mensual, cada cinco años o según otro calendario.
Piensa cómo podrás ahorrar: poco de cada nómina, una vez al año con el bono anual o solo una vez, por ejemplo, tras recibir una herencia. Los plazos y montos deben ser realistas. Una vez definido el plan, selecciona los instrumentos que generarán rentabilidad.
Fuentes de ingresos pasivos
Depósitos bancarios
Si nunca has invertido, no quieres arriesgar y sabes que guardar dinero bajo el colchón es contraproducente por la inflación, un depósito bancario puede ser el método más simple. Entregas tu ahorro al banco y este te paga intereses garantizados en un plazo definido.
Ventajas: ingreso estable y seguridad, todos los depósitos en España están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 €.
Desventajas: rentabilidad baja y necesidad de bloquear grandes cantidades de dinero por largo tiempo.
Inversiones en valores
El mercado bursátil puede generar mayores beneficios que los depósitos, pero la regla principal es: mayor rentabilidad = mayor riesgo. Cuanto más alta sea la ganancia potencial, mayor la posibilidad de pérdidas.
Conviene empezar con inversiones menos riesgosas y más predecibles, como: bonos del Estado español, bonos corporativos fiables, acciones de grandes empresas que reparten dividendos regularmente, o fondos de inversión. Los instrumentos complejos no son recomendables para principiantes.
Antes de invertir en bolsa, piensa en el horizonte temporal, la frecuencia de operaciones y el nivel de pérdidas aceptable. Luego crea un plan y síguelo disciplinadamente.
Ventajas: decides en qué invertir y, con suerte, puedes obtener más rentabilidad que en bancos.
Desventajas: no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos y la rentabilidad no es segura.
Bienes raíces
Alquilar un piso, o varios, cobrar a los inquilinos y no trabajar suena ideal. Pero los ingresos pasivos también implican gastos y riesgos: comunidad, IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), impuestos sobre la renta por alquiler, mantenimiento y seguros.
Es recomendable contratar seguro de hogar que cubra incendios, inundaciones y daños causados por inquilinos. Además, si la zona está saturada de alquileres o poco demandada, encontrar buenos inquilinos puede ser difícil.
Ventajas: ingreso pasivo estable; los inmuebles rara vez pierden todo su valor salvo desastres, cubiertos por seguros.
Desventajas: requiere inversión inicial alta. Con hipoteca, los ingresos de los alquileres pueden no cubrir la cuota mensual. Gastos de mantenimiento y seguros reducen la rentabilidad.
Crowdfunding
Crear tu propio negocio no es para todos, pero puedes invertir en proyectos de terceros a través de crowdfunding: startups o empresas en rápido crecimiento. Algunas inversiones pueden generar beneficios significativos.
Ventajas: posibilidad de altos ingresos.
Desventajas: riesgo elevado; recomendado solo para inversores experimentados que conocen el mercado y están dispuestos a arriesgar dinero.
Creación de propiedad intelectual
Crear un hit musical, bestseller, película o patentar un invento ingenioso puede generar ingresos pasivos: royalties de por vida, incluso para tus descendientes.
Claro, para vivir de derechos de autor debes crear algo muy demandado y registrar correctamente los derechos de tu obra o invento en España, a través de entidades como SGAE o la Oficina Española de Patentes y Marcas.
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